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Del escenario al cotidiano: sobre Danza Duende

Cuando comencé a actuar en público como cantante, a los 18 años, todas mis inseguridades salían a flote en el escenario. Me sentía frágil, incómoda, insegura, poca cosa. Eso duró hasta los 24, en que dejé la música. Alguna vez lloré en los ensayos y me sentía desgraciada en las actuaciones. Mi cuerpo estaba cansado y dolido, mi pecho hundido, mis ojos resecos y mis labios nunca dibujaban una sonrisa. Tenía un montón de ideas fijas sobre cómo debía ser una buena cantante y sentía que no encajaba en ninguna de ellas. A pesar de todo muchas voces decían “¡qué bien cantas!”. Yo no entendía nada. Y dejé la música por más de 5 años.

En 2012 toqué fondo. Un amor no correspondido me llevó a lo que llaman “el pozo”. ¡Bendito sea aquel amor! Hasta el momento había buscado culpables de mi desgracia e infelicidad, de mi incapacidad para entregarme a lo que tanto echaba de menos, CANTAR.
Y ese año, llegó a mi vida el “Retiro del Ciclo del Dragón” (antes llamado “Nivel 1”) de la escuela Danza Duende International Network, creado por Yumma Mudra Chorésophe e impartido por ella misma junto a Liliane Sousa Viegas.
¿Por qué hablo de este retiro? Porque “sencillamente” me cambió la vida. Me puso en contacto -hoy puedo comprenderlo de forma intelectual y por supuesto de forma muscular, epidérmica, celular- con lo que yo sospechaba que era el ARTE: una forma de conocerse, aceptarse, vivir las luces y las sombras que aparecen en forma de emociones e ir más allá de ellas, para poder convivir con unx mismx y el entorno. ¡Un modo de BAILAR todo lo que hay -libertad- y transformarlo -a través del rigor y la virtud-, para que sea compartido. Y lo aprendí -y lo sigo aprendiendo- a través del CUERPO (esto es muy importante, ¡en esta escuela no hay conceptos ni dogmas!). Habitar el cuerpo, entrar en el misterio de sus formas, movimientos, sensaciones… que nacen de la fuente del ALIENTO (souffle).
De esa forma, comencé a intuir que ser cantante sería, más que una finalidad, un ENTRENAMIENTO en mi vida. Se convertiría en mi herramienta para cultivar una presencia auténtica y fresca y darme cuenta de cosas como estas:
  • entrar en bucle con el juicio (sobre si lo hago bien o mal, sobre si lo que hago interesa o no, sobre si alguien lo hace mejor que yo…).
  • separarme de la esencia de lo que es en cada instante (por ejemplo, pensar en si me dará tiempo de coger el metro al terminar el concierto).
  • añadir cosas innecesarias a la situación (cantar a “grito pelao” cuando otrx compañerx está en primer plano)
  • cortar una situación, por miedo (como por ejemplo hacer un solo más corto, sin tomarme el tiempo necesario de expandirme, porque se cruza el pensamiento de que la gente podría estar aburriéndose)
  • no tomar las riendas cuando es necesario (me escondo para no asumir mi potencial).
Y todo ello es aplicable a las relaciones con la pareja, la familia o los amigos, a nuestra relación con lo que hacemos (trabajo o cualquier actividad diaria) individualmente y en grupo (trabajo u otras actividades). ¿Cuánto estamos dispuestxs a estar presentes? ¿A sostener una situación en un discreto segundo plano o a asumir el centro cuando sea necesario? Y además, sin juzgar… Las respuestas las tiene el cuerpo, movido por el aliento, tal y como Michel Raji Chorésophe nos enseña.

 

Como artista, hoy tengo la suerte de poder compartir mi práctica personal ante decenas, cientos o -tal vez en alguna ocasión- miles de testigos. Lo más importante es que yo estoy ahí, son mis vivencias, junto a mis compañeros músicos, junto a los asistentes al evento. Y ese entrenamiento que se manifiesta ritualizado en cada actuación, se cuela inevitable y afortunadamente en todas las facetas del cotidiano.
Así que aquello que me aterrorizaba y me hacía sentir fuera de lugar, cantar en un escenario, es ahora un espacio de entrenamiento y ofrenda a la vez, cuyos frutos se dejan notar en mi día a día.
Este post nace de una reflexión que La Negra Gómez Romero compartió conmigo.
¡Gracias Yumma Mudra y Danza Duende por mostrarme el camino!
NOTA IMPORTANTE 1: El próximo retiro del Ciclo del Dragón se imparte del 3 al 10 de junio de 2018 en Catalunya. Más información > danzaduendebcn@gmail.com
NOTA IMPORTANTE 2: Soy cantante y profesora de voz, a nivel individual y de grupo. Puedes contactarme en desireegarciamiras@gmail.com / +34 625 148 079
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10 reflexiones sobre CANTAR

Hoy me he despertado con ganas de poner por escrito y de resumir muchas de las cosas que les cuento a mis alumnxs en las clases de canto. Tal vez alguna de ellas te resuena, o difieres, o te sorprende… Vamos al lío.

  1. Cantar no es una cuestión de “proyectar” la voz. Si no de conectar con tu interior. Esa es la mejor forma de conectar con TODO.
  2. Cantar más alto no significa cantar mejor. No hace falta que grites, sé amorosx con tu anatomía y tu energía.
  3. Cantar bajito por vergüenza es una pena. Canta con confianza. Es hermoso cuando cantamos gozando.
  4. Cantar está en todxs nosotrxs. No tengas miedo ni te avergüences de tu voz. Es tuya, es maravillosa, puede darte mucho más de lo que crees. Puedes incidir en cómo te sientes a través de ella.
  5. Cantar es un juego. Atrévete a probar cosas, ¡juega! ¿O es que ya no te acuerdas de los sonidos que hacías en tu infancia, sin importar si estabas a solas o con gente? Es divertido y puedes sorprenderte con lo que pasa.
  6. Cantar no puede separarse de la danza. Cuando bailas, siente como tu aliento y tu voz bailan también. Suelta la voz, libérala más que nunca en esos momentos.
  7. Cantar precisa que no pienses demasiado. Deja que sea tu cuerpo el que tome las decisiones en cada momento.
  8. Cantar es una pasada. A todo el mundo le gusta cantar. Quien diga que no, miente. Por favor, no te lo niegues ni le niegues tu voz al mundo.
  9. Cantar es un viaje que va más allá de la técnica. Por supuesto, la técnica es útil para algunas personas y puedes aprenderla. Te ayudará a viajar. Y más allá, conectarás con tu intuición, tu confianza y un sinfín de historias de muy, muy adentro.
  10. Cantar es escuchar. Sentirte y sentir. Estar presente y expresar con sonido y con silencio cada instante.

Esto no es todo, solo parte de lo que voy recogiendo en el camino. Gracias a quienes me inspiraron y me inspiran. Y tú, que estás leyendo esto… ¡canta! 🙂

 

La felicidad es un huevo frito. Con puntilla.

En estos últimos meses he experimentado -y por tanto hablo de una experiencia propia y no pretendo sentar cátedra ni dictar paradigmas- con intensidad la simplicidad de la vida. Estar en paz es tan sencillo como respirar, como detenerse a observar el cuerpo, como caminar o pararse. Como vestirse, cruzar la calle o freír un huevo. Cosas que todos podemos hacer y que podemos convertir en instantes de magia. Uno tras otro. Significando esa felicidad de la que tanto se habla y que tan poco se practica.

Así que, querid@ amig@, puedes cascar un huevo sin más, echarlo a la sartén y esperar a que esté listo. O puedes optar por cascarlo por la mitad, con un decidido y a su vez gentil golpe de muñeca contra el borde de la sartén. Con una exhalación y el cuerpo bien anclado a la tierra decantar el huevo en la sartén que ya tiene un dedo de aceite caliente. Al ritmo adecuado, sin prisa pero sin pausa, intentando que el planeta-yema quede en el centro del universo-clara. Moviéndote con un suave balanceo puedes hacer deslizar el huevo por la superficie de teflón para que no se pegue e ir cubriéndolo de aceitito para que la yema quede en su punto y en el contorno blanco se forme una puntilla algo más oscura y crujiente.

Claro, tal vez lo de la puntilla no te salga a la primera. Por eso es necesaria la práctica. La repetición amorosa, la aceptación de los resultados menos lucidos, la presencia y la entrega absoluta a la coreografía en la cocina. Y así, ese huevo frito es siempre disfrutado. Y después uno se olvida, porque habrá más huevos.
¿Acaso no podemos embellecer muchos más momentos de nuestra vida? ¿Ponerles más magia, buen humor y creatividad? Me parece que “ser feliz” entendiéndolo como estar bien con uno y con lo que le rodea, no es un camino reservado a una élite de iluminados, o de ricos en posesiones materiales.
Hacer del instante algo auténtico y real es simple. Está al alcance de todos. Ese poder está dentro de cada uno de nosotros. Tal vez por ser tan simple da miedo. Ser responsable de la felicidad de uno mismo da vértigo. ¿O no?

PD: y esto no significa que a veces uno no pueda ir por la calle en piloto automático con cara de ajo o cabrearse porque no le abrocha el pantalón.

PD2: pido disculpas a vegetarianos, vegamos y otros colectivos que no consumen huevos por la metáfora. Fue la primera que se me ocurrió.

El papel del “artista”

Después de vivir por segunda vez un taller colectivo con A.Jodorowsky, hoy desperté pensando en el papel del artista en la sociedad. Desde mi perspectiva y mi corta experiencia (aunque han pasado ya 17 años desde que empecé a pisar escenarios), siento que el artista es un SERVIDOR.

Más allá de mostrar, desde el ego, lo que “sabAlejandro Jodorowsky pone el arte al servicio de las personase hacer”, el artista auténtico comparte sus experiencias/vivencias y su presencia en forma de canción, poema, danza o cualquier tipo de acto, con los demás seres, que pueden aprender (o desaprender) de lo ya vivido, digerido y pasado por el filtro creativo del artista. E integrarlo, transformarlo o desecharlo. ¿No es ese un acto de servicio?

Yo siento que sí. Siento que todo lo que se expresa con autenticidad a través del arte es vida. Y que todo lo que se expresa con autenticidad a través de la vida es arte. Así pues, seamos todos artistas, seamos todos servidores.

El taller introductorio llega a su fin

Desde abril hasta el final de junio de 2014 hemos estado explorando nuestras voces, cada miércoles, de 15 a 16.30. Un grupo fiel de alumnas han compartido en cada sesión su presencia, sus emociones, su motivación, sus bloqueos y sus genialidades. ¡Gracias! Este ha sido un recorrido muy interesante que hemos ido construyendo sobre la marcha. Y es curioso cómo los ejercicios y las prácticas han ido transformándose según las necesidades que se iban manifestando y también según nuestro estado de ánimo en cada encuentro.

Hemos practicado la escala del Bhairav Raga, nos hemos movido por el espacio, hemos canto en círculo, en el suelo, saltando y en silencio. Hemos dibujado, meditado, girado y reído y llorado. Y sobre todo, hemos vivido.

Seguiremos adelante abriendo otros grupos introductorios y continuaremos avanzando con el grupo ya iniciado. Pronto más información sobre los talleres y, si tienes alguna duda, puedes consultarme en desireegarciamiras@gmail.com

¡Abrazos!

Los Ragas de la India

El fin de semana del 20 y 21 de octubre tuve la ocasión de participar en un taller de Biofonia con Paolo Avanzo, organizado por Ilaria Sartori.

Os recomiendo que entréis a la web de Biofonia para conocer más el método y a su creador.

De lo que quiero hablaros hoy sobre todo es de un concepto musical que conocí hace algunos meses y que pude estudiar en este seminario: los RAGAS.

paolo

¿Qué es un RAGA?

Un raga es una escala melódica que forma parte de la música clásica hindú,  conocida comomúsica karnática y considerada uno de los sistemas musicales más antiguos del mundo.

Existen 72 ragas fundamentales o “Janaka”/ “Melakarta”. De ellos salen aún muchos más ragas, llamados “Janya”.

Cada raga tiene su propia escala musical, su propia tonalidad. Presenta un número determinado de notas musicales o “svaras” que se interpretan en forma ascendente (“Arohana”) y descendente (“Avarohana”) y se aconseja interpretarlo en cierto momento del día. Así pues, los ragas reproducen el sonido de la naturaleza, de la propia vida.

Si un raga contiene las 7 notas musicales, que son Sa-Re-Ga-Pa-Ma-Da-Ni, se dice que es un raga “Sampurna”. Pero no siempre es así, pues algunos contienen solo algunas de estas notas. Deben interpretarse únicamente las notas que corresponden, para que el raga pueda transmitir y potenciar sus cualidades naturales.

A continuación podéis hacer clic y escuchar el Raga Bhairav, un raga diurno que según la mitología fue el primer raga de los 72 fundamentales. Este raga que contiene todas las notas (“Sampurna”).

Interpretación instrumental del raga Bhairav:

http://www.youtube.com/watch?v=FGnMyVP-QIo

Una guía para la interpretación vocal del raga Bhairav:

https://www.youtube.com/watch?v=q_HkYO1pBSE

 

¿Para qué sirven los RAGAS?

Los ragas están en los libros sagrados más antiguos de la India, los Vedas, con 5.000 años de antigüedad. De hecho, en el Sama Veda aparece el concepto de “Nada Brahma” que define la música como el lenguaje de dios. Los ragas son, así pues, parte del conocimiento transmitido por los dioses directamente a los sabios o “rishis”.

Como hemos visto, los ragas están formados por una serie de notas ascendentes y descendentes seleccionadas de una escala musical determinada. Dentro de esta estructura, el músico dibuja la melodía que le da a cada raga un carácter particular:  alegría, tristeza, romanticismo, o una combinación de estas y otras emociones básicas.

Un raga es una vía de conexión con la naturaleza, con el universo, con dios, con uno mismo como unidad cuerpo-mente-espíritu. Pienso que, en cierto modo, el raga es la melodía de la UNIDAD en cada instante. Por eso hay tantos ragas distintos con unos efectos realizables en cierta hora del día o de la noche.

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El Ayurveda (sistema más antiguo de salud y curación en la India) incluye variostratamientos con enfoque musical. Los cantos védicos y el sonido+ritmo se usaban como fuente de curación y elevación del ánimo. Los sabios sanadores tenían la intuición de que cada entonación o inflexión de la voz podía tener efectos beneficiosos o adversos.

¿Cómo suena un RAGA?

Habiendo tantos ragas distintos sería difícil decir cómo es el sonido general de un raga. Pero sí podemos decir que se trata de una música distinta para el oído occidental.

Siguiendo con el ejemplo del raga Bhairav, aquí tenéis su representación:

En escala ascendente o Arohana

avarohana

En escala descendente o Avarohana

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Las notas Re y Dha están subrayadas porque según la teoría Vadi / Samvadi, se ha sugerido que el Dha es el vadi y Re es el samvadi, y deben tener un temblor lento para definir su carácter.

Es un sistema complejo que requiere mucho estudio, artístico y técnico, donde la base es el sistema de ragas (escalas melódicas) y las talas (ciclos rítmicos). Y todo ello siempre se transmite de maestros a alumnos mediante la práctica. Se trata de una tradición oral.

En los ragas el artista canta una canción entera en una escala musical determinada y exhibe adornos creativos dentro de esa escala. Los músicos karnáticos usan unas curvaturas musicales que son propias de este tipo de música.

En una actuación clásica, el raga se presenta en dos partes. En la primera, llamada alap, el músico toca solo y presenta las notas contenidas en el raga, procediendo hasta haber explorado todas las notas y sus relaciones entre ellas. De esta forma se puede mostrar el carácter de las notas y del raga en una franja de espacio/tiempo libre de estructura rítmica.

En la segunda parte, llamada gat, entra el acompañamiento de la tabla. A partir de ese momento el raga se presenta dentro de un ciclo rítmico, con un número específico de golpes llamados “tala”. Los ciclos más comunes contienen 16, 10, 7, o 6 golpes, subdivididos en bloques de 2,3, o 4 golpes.

Para terminar os dejo un link interesante sobre los fundamentos del raga:http://kksongs.org/hindustani/for.html

Y os invito a buscar vídeos con diferentes interpretaciones de los ragas. Escuchar este tipo de música en una actitud de relajación puede cambiar verdaderamente nuestro estado anímico y conectarnos con el ser interior y puro. ¡Vamos al a unidad!

Cómo cantar Mantras

Las 6 reglas del canto védico aplicadas al Gayatri Mantra

El pasado 2 de junio, en un taller impartido por Alicia Corral, aprendí las 6 reglas del canto védico. Son las guías escritas en los Vedas para cantar los mantras de forma que podamos sentir y propagar todos sus efectos con plenitud.

Así que he decidido cantarlo poniendo en práctica dichas reglas, podéis escucharlo aquí y ahora:

http://soundcloud.com/desiree_bcn/gayatri-mantra

gayatri

De forma muy resumida, estas son las 6 reglas del canto védico:

1) Varna: se refiere a la pronunciación de los sonidos. Para nuestro beneficio, ¡el sánscrito tiene una pronunciación muy similar al castellano!

2) Svara: se refiere a las notas, que pueden ser bajas, medias, altas o altas retardadas. Entre nota y nota siempre hay 1 tono.

3) Maatra: se refiere a la duración de algunas vocales. pueden ser de 1 tiempo o 2 tiempos.

4) Balam: se refiere a la fuerza con la que se pronuncian ciertos sonidos. No es lo mismo “ka” que “kha”. Este segundo sonido requiere un impulso especial desde el abdomen.

5) Saana: se refiere a los enlaces entre palabras. En general las frases deben tener todas sus palabras bien ligadas. Pero si no se domina la respiración, a veces es complicado.

6) Santaana: se refiere a las pausas. Por suerte entre frase y frase y estratégicamente entre algunas palabras, podemos coger un poquito de aire.

Por último, creo que es interesante aclarar que los mantras que escuchamos con melodía entrarían dentro del llamado Bhakti Yoga o yoga devocional, que a veces no aplica las reglas del canto védico sino que aborda los mantras de una forma más musical. Lo cual no significa que no tenga efectos maravillosos. ¡El canto es vibración, y la vibración es salud! Así que cuando cantamos, si lo hacemos con el corazón como decía ayer Alicia, estamos haciendo algo bueno para nosotros y para los demás.

¡Abrazos sonoros!